
Imagenes y enlaces sobre Cinquera:
Cinquera, un pueblo enseñoreado por la muerte
Una de las matanzas más crueles de la guerra civil salvadoreña
Unos 800 combatientes de las FPL tomaron posiciones en esta comarca la madrugada del 5 de mayo, dispuestos a tomarse la revancha de tantos años de persecución. Había en el pueblo 33 soldados y 40 patrulleros civiles. El tiroteo duró desde la 1.30 a las 7.30 de la mañana. Sólo sobrevivieron tres soldados. Nadie puede asegurar cuántos civiles murieron durante el combate.
En 1983, el ejército salvadoreño asesinó a ciento cincuenta personas; familiares de víctimas quieren "darles cristiana sepultura".
''Aquí enterré como a veinte, allá abajo fueron más", dijo al señalar una arboleda donde antes hubo una casa rural en la que los militares concentraron a unas cuarenta víctimas para ametrallarlas, pues en esa época aplicaban la táctica de tierra arrasada.
Recordó que en la casa encontró a ''muchas señoras abrazadas en la agonía de la muerte''. El lugar es conocido como cantón San Nicolás. El resto de las víctimas fueron asesinadas en el caserío de Copapayo, a unos tres kilómetros del lugar.
Cuando algunos pobladores regresaron al sitio, casi tres semanas después del 3 y 4 de noviembre de 1983, en que ocurrió la masacre, todavía se escuchaban tiroteos en las áridas elevaciones de la zona, unos setenta kilómetros al noreste de San Salvador.
''Ahí están los caites (zapatos) de uno de mis tíos'', dijo señalando los restos de osamentas, ropa, vainillas de fusil M-16 y otros objetos encontrados en el primer día de excavaciones que dirige la juez de Cinquera, Juana Solórzano.
En los primeros días de noviembre de 1983, el batallón Atlacatl incursionó en la zona de
Cinquera-Radiola. Las tropas élites que recién habían regresados de Estados Unidos donde los
entrenaron en torturar y asesinar a gente humilde, se tomaron el cerro Timpincuqui.
En la tarde llevaron unas 100 personas amarradas hacia
La Escopeta, donde violaron a las muchachas y niñas y las decapitaron después. A la siguiente
mañana llegaron a San Nicolás, donde encerraron a los hombres en una casa y las mujeres y
niños en otra. El coronel Monterrosa personalmente dio la orden de ametrallar a la gente
encerrada y tumbar las casas sobre sus cadáveres. Los testigos estiman que entre el 4 y 5 de
noviembre, en Copapayo y San Nicolás los soldados mataron de 120 a 150 personas."



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